Un matrimonio docente

Agustina Urbano Navas, mi madre, nació en 1911. Sus padres, nerjeños, habían emigrado ese año a Costa Rica, con una niña de un año, su hermana mayor, y su abuela materna que no quería quedarse sola en Nerja. Allí, en San José, nació ella, y cuatro hermanas más, una de las cuales falleció pequeña.

Su padre invirtió en fábricas y negocios. El hecho de ser cinco hermanas y ningún hermano la llevó a querer formarse y estudió farmacia en la Universidad de San José, siendo la única mujer de su clase. La tenía que acompañar su primo y la sentaban en primera fila, sola.

La depresión del 29 afectó a la economía familiar y en 1935 regresan a Nerja. Agustina tenía 24 años y cuando llegó al puerto le dijo a su padre que se regresaran porque el acento andaluz le parecía muy brusco. No pudo convalidar sus estudios de farmacia, hizo magisterio y…empezó la Guerra…

Su primer destino fue la Delegación Provincial de Educación de Málaga, estaba en la calle Puerta del Mar.

Contrajo matrimonio en 1944 con Don José Cobos Ruiz maestro nacional, hombre de excepcional cultura, y se vienen ambos destinados a Nerja. Aquí forman su familia de cinco hijas y un hijo y se dedican a formar personas, ella tiene una Escuela Unitaria femenina en la Plaza de Cantarero y él una Escuela Unitaria Masculina. Ambos animan a los niños y niñas a estudiar y les buscan becas a los que no tienen medios, en aquellos tiempos difíciles.

Falleció en Nerja el 20 de Febrero de 1965 a los 53 años de edad.

Hoy en día sus alumnas, que son abuelas de las mías, la siguen recordando con cariño, recientemente han puesto una copia de una foto, en el escaparate de la librería de la plaza Cantarero, allí donde un día estuvo “La escuela de Dª Agustina”.

Ellos fomentan la cultura de este pueblo, Él fue alcalde y ambos fundaron posteriormente la Biblioteca de Nerja “Salvador Rueda” rescatándola de manos privadas. Los dos participan en la revista de Occidente con poemas bajo seudónimo.

Mi padre amaba a los libros tanto como a su familia, para él estaban vivos. Maestro por dos veces, cuando terminó la primera vez era aún menor de edad y no podía ser funcionario.

En Nerja, participó de muchas formas en la vida cultural, como maestro, alcalde, profesor de la autoescuela, impresor, escritor y poeta, y sobre todo bibliotecario. Fundó la Biblioteca Municipal de Nerja, a la que puso el nombre de su poeta favorito “Salvador Rueda” autor de Macharaviaya al que no se le hizo el debido reconocimiento a todo el color que aportó en sus letras y cantos de su tierra, según él.

Rescató archivos y libros de manos privadas, los registró, fichó y restauró, incrementó considerablemente el número de volúmenes, los leyó y los dio a leer a todos aquellos que presentaban el más mínimo interés.

Tanto quería a sus libros que los colocó en el piso de encima de los Arcos del Balcón de Europa, para que tuvieran las mejores vistas.

Todas las tardes después de la escuela, pasaba por la Biblioteca. Se sabía de memoria los libros que contenía, y yo, su hija pequeña, me iba con él, me buscaba un libro y mientras escuchaba sus lecciones de literatura, soñaba…

Soñaba que me leía todos los libros y me faltaban

 – ¿Qué hago padre si no tengo más libros para leer?

–  Entonces los escribirás tú y yo los ficharé, les pondré la señal en el lomo, que indique el sitio y rellenaré las estanterías que faltan con los libros tuyos. Sería para mí un honor, los libros son mis mejores amigos, nunca me fallan, no hay libro malo sin algo aprovechable. Están vivos y son agradecidos, si los lees y tratas bien te enseñan como un buen maestro. Si los rompes o los maltratas, te cierran la puerta al mundo de los sabios.

Ahora se que esto es bien cierto, además tienen su orgullo, si los prestas, no vuelven.

Mi padre murió el 22 de abril de 1983, hace 29 años. Lo sepultamos en Nerja un 23 de abril. Para siempre su memoria quedará ligada al Día del Libro.

María Teresa Cobos Urbano

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